Petróleo sobre US$100, la Fed y el dólar a $958
14 de septiembre de 2026
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Iniciamos una semana marcada por un giro adverso en el escenario externo. La combinación de una Reserva Federal inclinada hacia tasas más altas, una severa crisis geopolítica en las arterias petroleras del mundo y un cobre en corrección han desatado una "tormenta perfecta" para el tipo de cambio.
Te dejamos los 5 hitos de esta semana:
El USDCLP se dispara hacia la zona de $958
El USDCLP volvió a tomar fuerza durante las últimas jornadas y avanzó hasta ubicarse en torno a los $958, profundizando el movimiento alcista que comenzó a desarrollarse a medida que el escenario internacional se volvía menos favorable para el peso chileno.
Más que responder a un único catalizador, el avance refleja la convergencia de varios factores: un dólar fortalecido a nivel internacional, mayores presiones provenientes del mercado energético y un cobre que ha comenzado a corregir después de haber funcionado como uno de los principales soportes de la moneda local.
Para Agustín Vargas, analista de mercado de Capitaria, lo relevante es precisamente la simultaneidad de estas presiones. “Hoy tenemos varios factores externos moviéndose al mismo tiempo en contra del peso chileno: un dólar global más fuerte, petróleo al alza y un cobre que comienza a perder fuerza”, explica. Esta combinación ha llevado nuevamente al mercado a observar niveles que hace algunas semanas parecían más lejanos y abre la discusión respecto de cuánto espacio podría tener el USDCLP para continuar avanzando si las condiciones internacionales no cambian.
La Fed se alinea a un escenario de tasas más altas
Uno de los principales cambios detrás del movimiento del USDCLP proviene de Estados Unidos. Las expectativas del mercado respecto de la Reserva Federal se han desplazado hacia un escenario de tasas de interés más elevadas, en momentos en que las presiones inflacionarias vuelven a ocupar un lugar central. El encarecimiento de la energía agrega una nueva variable al panorama y podría dificultar el proceso de convergencia de la inflación hacia el objetivo de la Fed.
Para el USDCLP, este escenario es especialmente relevante porque tasas estadounidenses más altas tienden a aumentar el atractivo relativo de los activos denominados en dólares. “Cuando el mercado comienza a incorporar una trayectoria de tasas más altas en Estados Unidos, naturalmente aumenta la demanda por dólares y las monedas emergentes quedan bajo mayor presión”, señala Vargas. Por eso, la próxima decisión de la Reserva Federal y, especialmente, el tono de su comunicación serán determinantes para evaluar si el fortalecimiento global del dólar tiene espacio para continuar.
Ataque al oleoducto East-West de Arabia Saudita y tensión en Bab el-Mandeb
A la incertidumbre monetaria se suma un nuevo foco de riesgo geopolítico. El ataque que dejó fuera de operación el East-West Pipeline de Arabia Saudita afectó una infraestructura estratégica para el mercado energético mundial. El oleoducto atraviesa el país desde las zonas productoras del este hasta el puerto de Yanbu, en el Mar Rojo, permitiendo transportar petróleo sin necesidad de atravesar el Estrecho de Ormuz. Su capacidad alcanza hasta 7 millones de barriles diarios, aunque los volúmenes efectivamente transportados pueden ser menores.
El episodio cobra mayor importancia porque ocurre mientras persisten las tensiones sobre otras rutas estratégicas de transporte energético, entre ellas Bab el-Mandeb, conexión fundamental entre el Mar Rojo y el Golfo de Adén. “El mercado no solamente está reaccionando al petróleo que podría dejar de transportarse, sino también al riesgo de que el conflicto termine afectando otras rutas o infraestructura crítica”, explica Vargas. En ese contexto, cualquier nueva escalada puede aumentar rápidamente la prima de riesgo incorporada en los precios de la energía.
El petróleo supera la barrera de los US$100
El efecto más visible de la escalada geopolítica ha aparecido en el mercado del petróleo, que volvió a superar la barrera de los US$100 por barril.
La preocupación no está concentrada únicamente en la producción, sino también en la capacidad de transportar el crudo desde Medio Oriente hacia los principales mercados internacionales. Cuando aumenta la incertidumbre sobre oleoductos, estrechos y rutas marítimas estratégicas, el mercado incorpora una prima de riesgo adicional en el precio.
Para Chile, el avance del petróleo tiene una doble importancia. El país es importador de energía, por lo que un crudo persistentemente elevado puede aumentar las presiones sobre costos internos y, al mismo tiempo, deteriorar las condiciones externas para el peso. Un petróleo sobre los US$100 no es una variable menor para el USDCLP. Si además ese movimiento comienza a alimentar nuevamente las expectativas de inflación internacional, puede terminar reforzando el argumento de tasas altas por más tiempo en Estados Unidos. De esta manera, petróleo, inflación, tasas y dólar comienzan a formar parte de una misma cadena de presión sobre la paridad
El cobre entra en corrección y deja al peso sin soporte
Al mismo tiempo que el petróleo gana terreno, el cobre ha comenzado a mostrar una corrección, agregando una nueva presión para la moneda chilena. El metal rojo tiene una relación particularmente importante con el peso debido al peso de las exportaciones de cobre en la economía nacional. Cuando su precio se fortalece, suele mejorar el escenario externo para Chile; cuando pierde terreno, ese soporte disminuye.
La diferencia respecto de jornadas anteriores es que esta debilidad aparece justo cuando el resto del escenario internacional también se vuelve menos favorable. Si el cobre estuviera subiendo con fuerza, podría compensar parcialmente lo que estamos viendo afuera. El problema es que hoy ese amortiguador también está perdiendo fuerza. el USDCLP queda más expuesto al fortalecimiento internacional del dólar y al shock proveniente del mercado energético.
Con este escenario podemos concluir que el avance del USDCLP hacia los $958 responde a una combinación de factores que hoy juega en contra del peso chileno: un dólar global fortalecido por las expectativas sobre la Fed, petróleo sobre los US$100 en medio de una mayor tensión geopolítica y un cobre que pierde fuerza. Mientras estas tres variables continúen alineadas, la volatilidad podría mantenerse elevada y el mercado seguirá atento a nuevos niveles de la paridad.
La zona de los $1.000 vuelve así a entrar en el radar, aunque alcanzarla dependerá de cómo evolucionen estos catalizadores durante las próximas jornadas. Más que anticipar un nivel determinado, el foco estará en la decisión de la Fed, el desarrollo del conflicto en Medio Oriente y la capacidad del cobre de recuperar terreno. Por ahora, los $958 dejan una pregunta abierta: ¿hasta dónde puede extenderse la presión sobre el USDCLP?