José Antonio Kast es el próximo presidente de Chile, ¿qué significa para la economía chilena y el tipo de cambio?
- Matías Cortés
- 15 dic 2025
- 5 Min. de lectura
Ayer domingo 14 de diciembre se llevó a cabo la segunda vuelta presidencial en Chile, que trajo como ganador a José Antonio Kast, del partido Republicano, correspondiente a la política de derecha chilena.
Recapitulando un poco lo que pasó ayer, tuvimos un 58.2% de votos hacia el candidato Kast y hacia la candidata Jara un 41.8%. Llamó la atención la amplia diferencia entre ambos candidatos, con una diferencia casi del 20%. La candidata del Partido Comunista, Jeanette Jara, no pudo ganar en ninguna región del país, un hecho nunca antes visto en una elección presidencial en Chile.
A pesar de esta notable diferencia en votos que vimos entre Kast y Jara, ¿cómo lo va a interpretar el mercado? ¿En un corto/mediano plazo podríamos ver un dólar bajo los $900?
En esta nueva edición del Weekly Digest estaremos respondiendo esas preguntas y cómo puede reaccionar el tipo de cambio dólar-peso chileno con un nuevo gobierno de derecha en Chile.
Contexto electoral
Hay 3 cosas que debemos observar desde el punto de vista fundamental con respecto a lo que dice el presidente electo Kast:
Gasto fiscal: Va a tener un manejo mucho más responsable del gasto fiscal que ha tenido Chile en los últimos 4 años. Quiere reducir el déficit fiscal en 6.000 millones. El cobre a 5.40 dólares o un poco más lo puede ayudar en por lo menos 2.200, quizás 2.300 millones de dólares. Si logra eso, podría ser positivo para Chile; como consecuencia, podríamos ver un dólar más bajo.
Permisología: El estancamiento en las inversiones extranjeras se podría asociar a la permisología. José Antonio Kast ha manifestado a favor de tratar de empujar cambios importantes en esta materia.
Gobernabilidad: Hay muchas de sus propuestas y cambios que requieren del Congreso. Dependerá de cómo pueda ir sumando mayorías en el Congreso para ir avanzando en las ideas que quiere implementar.
El tercer punto es clave, ya que marcaría el punto de inflexión entre un gobierno viable y uno que no lo es: entre un programa que pueda implementarse efectivamente y un presidente con capacidad real de sostener y materializar sus convicciones. Si este escenario se concreta durante los primeros meses de su gestión, Chile podría enfrentar tres años muy positivos en términos de estabilidad y desarrollo.
Cobre
Hoy vemos una alta demanda en el cobre, principalmente por factores como la inteligencia artificial, autos eléctricos y demanda de instalaciones eléctricas; todos en su conjunto están provocando un alto consumo en el metal; en consecuencia, el precio tiene muchas razones para seguir con una tendencia alcista y sostenida en el tiempo.
Existen variables como una posible recesión mundial fuerte que podrían influir en que la demanda del cobre baje abruptamente, porque simplemente la gente no podría pagar. Si se deja de lado esa excepción, en donde hay una probabilidad alta de que no ocurra, aproximadamente un 20%, los fundamentos siguen siendo sólidos para seguir viendo precios alcistas en el cobre.
Dólar
El viernes 12 de diciembre, el dólar cerró en torno a los $908, ubicándose en niveles técnicamente relevantes. En este contexto, destacan zonas de soporte clave en los $900 y $890. Tras las elecciones presidenciales de 2025, el lunes a las 08:40, el tipo de cambio abrió en $906, lo que confirma una leve apertura a la baja.
Actualmente, el precio en el gráfico de una hora se sitúa en torno a los 906,4. En la apertura observamos un gap bajista, un comportamiento que, según el análisis histórico presentado por Ricardo Lagos, se ha repetido en el 100% de los casos desde el año 2000: los gobiernos de izquierda —hasta la última elección de Boric— han registrado gaps alcistas, mientras que los gobiernos de derecha han mostrado gaps bajistas.
En esta ocasión se repite el mismo patrón, lo que coincide tanto con el análisis técnico como con la estadística histórica disponible desde el año 2000. El precio muestra una leve recuperación, moviéndose desde 906,4 hacia 906,6; si bien el cambio es marginal, no se descarta una jornada con alta volatilidad a lo largo del día.
En el último año, el dólar-peso chileno ha caído como si fuera una moneda europea. En Chile ha caído alrededor de un 7%, en Europa, observando el dólar index, un 8%. Si miramos los tres años anteriores, el dólar ha caído con respecto a la mayoría de las monedas en el mundo, pero no con respecto al peso chileno. ¿A qué factores se podría atribuir estos hechos?
Hay una confianza en Chile en que el presidente electo llevará a cabo un manejo responsable de la billetera fiscal, tal como ha afirmado en sus declaraciones. Este enfoque genera una expectativa de que, a pesar de la volatilidad natural del mercado, la tendencia del dólar en los próximos cuatro años —de los cuales tres coinciden con la administración de Trump— será levemente a la baja.
¿Qué factores podrían alterar esta proyección? Existen dos posibles escenarios: un cambio significativo en la política económica de Estados Unidos, lo cual podría generar un impacto relevante; o un problema de gobernabilidad, donde el nuevo ejecutivo no logre pasar leyes debido a la oposición en el Congreso. Sin embargo, fuera de estas particularidades, y basándose en 42 años de experiencia, se podría observar que la tendencia a largo plazo será moderadamente bajista.
Siguiendo bajo esos mismos argumentos, y entendiendo que lo externo siempre va a afectar mucho a Chile, las decisiones que tome la Fed en el 2026 serán muy importantes para el escenario local.
Analizando la figura del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se observa que, su mandato ha generado un cierto impacto negativo en la percepción de independencia de la Reserva Federal, al cuestionar abiertamente el liderazgo de su actual presidente. Recordemos que la Fed está compuesta por 12 bancos regionales y que este tipo de presión política no se había observado ni durante la gestión de Bernanke, ni con Greenspan, ni con administraciones anteriores. En este contexto, la posibilidad de una divergencia interna en la toma de decisiones gana especial relevancia.
¿Dónde se origina esta divergencia? Principalmente en que la inflación, medida a través del PCE —el deflactor del consumo personal utilizado por la Fed—, se mantiene por encima del objetivo. Actualmente, se ubica en torno al 2,8%, mientras que el rango objetivo es cercano al 2%. Al mismo tiempo, comienzan a aparecer señales de desaceleración en la economía estadounidense: las proyecciones apuntan a pérdidas de empleo del orden de 200.000 puestos mensuales, una cifra significativa incluso para una economía del tamaño de Estados Unidos.
A esto se suman alertas en el sector tecnológico. Casos como Oracle o Broadcom evidencian posibles tensiones en la llamada burbuja tecnológica, particularmente en torno a las fuertes inversiones en centros de datos para inteligencia artificial. Si bien el volumen de inversión es claro, aún existen dudas relevantes respecto de su rentabilidad y ejecución, lo que origina un nuevo foco de incertidumbre.
En conjunto, existen múltiples factores que podrían estar anticipando una mayor complejidad económica, lo que abre la puerta a recortes sucesivos de tasas de interés en Estados Unidos. Este escenario, por definición, tiende a presionar al dólar a la baja a nivel global. En paralelo, economías que históricamente operaban con tasas muy bajas —como Japón— han comenzado a subirlas. Al integrar todas estas variables, la posibilidad de observar un escenario con un dólar más débil a nivel mundial es más elevada.
Conclusión
Podemos concluir que el verdadero impacto del nuevo escenario político no se podrá evaluar de inmediato. Si bien, el ejecutivo llega formalmente al Gobierno en marzo, será recién hacia mayo o junio cuando el mercado podrá medir con mayor claridad la capacidad del presidente electo para generar acuerdos y avanzar en su agenda legislativa. Ese será el punto de inflexión.
Si el nuevo gobierno logra articular pactos suficientes y mostrar gobernabilidad, el escenario sería positivo para Chile y para quienes confían en su estabilidad macroeconómica. En ese contexto, el dólar podría extender su corrección a la baja, con niveles incluso por debajo de los 890. Por el contrario, si surgen dificultades relevantes para avanzar en el plano legislativo, la zona de 890 podría transformarse en un nivel atractivo de compra.




