El precio del dinero contra el metal rojo, la magia del "denominador" y el rugido de Larak
- Capitaria Traders Only
- hace 16 horas
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En el teatro de los mercados financieros, la última semana de agosto nos dejó una lección fundamental: cuando el precio del dinero se mueve, los activos reales agachan la cabeza. Da igual si eres el metal estrella de la transición energética o el activo digital más codiciado de la década; si la Reserva Federal de Estados Unidos decide ponerse dura, las valoraciones cambian en un par de parpadeos.
Aquí te contamos las 5 claves para entender cómo arranca esta semana de transición hacia septiembre:
Dólar a $929: El precio del dinero pesó más que el cobre
El dólar observado que rige este lunes comenzó en $929,18, lo que representa una importante subida de once pesos con un centavo (+1,20%) en comparación con el lunes anterior. Lo verdaderamente llamativo es que este salto ocurrió con un cobre firme y cotizando cerca de sus máximos.
La explicación de esta paradoja cruzó el Atlántico: el índice de gasto en consumo personal (PCE) de EE. UU. —el termómetro inflacionario favorito de la Reserva Federal— marcó un 3,7% anual frente al 3,6% que esperaba el mercado. Dos días después, en Jackson Hole, el jefe de la Fed, Kevin Warsh, subió la vara de lo que necesitan ver antes de cantar victoria contra la inflación. El mercado reaccionó de inmediato, y la probabilidad de un alza de tasas en septiembre saltó del 35% al 57,5%, fortaleciendo al dólar global y eclipsando el soporte que el cobre le suele dar al peso chileno.
Este jueves a las 09:30 h Chile, tendremos una nueva apertura de mercados en vivo. En donde estaremos analizando los principales movimientos en mercados como: acciones, criptomonedas, divisas, índices y commodities.
Cobre récord: ¿Escasez mundial o un truco de inventarios?
El cobre al contado en Londres avanzó un 1,71% en la semana, cerrando en US$6,59297 la libra. Al mirar de cerca, la prima del metal disponible hoy frente al de tres meses se disparó de US$56 a US$165 por tonelada, lo que delata una altísima tensión física y escasez de corto plazo, con las existencias disponibles en Londres cayendo a apenas 90.000 toneladas.
Sin embargo, el mapa global cuenta una historia diferente. Mientras las bodegas de Londres se vacían, las de Nueva York acumulan un récord de 675.185 toneladas tras 46 jornadas consecutivas de alzas. ¿Por qué este desajuste? Los operadores se están apurando en internar metal refinado a Estados Unidos antes de que entre en vigor un posible arancel del 15% en 2027. Es una escasez de plazo y geografía, no de un mundo con demanda desatada, sobre todo cuando la actividad manufacturera de China (49,8) y de servicios (49,0) siguen bajo la línea de contracción de los 50 puntos.
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Larak enciende las alarmas del petróleo de madrugada
Los precios de referencia del crudo habían cerrado la semana a la baja (con el Brent cediendo un 5,38% hasta los US$89,31 y el WTI cayendo un 4,20% a US$83,40). No obstante, la madrugada de este lunes cambió radicalmente el panorama: el petróleo WTI saltó un 3,65% cotizando en US$86,44.
La mecha se encendió tras un ataque estadounidense a dos lanzadores de misiles iraníes en la isla de Larak, ubicada en el estratégico Estrecho de Ormuz.
Esta acción militar fue la respuesta de Washington a disparos de fuerzas de Teherán contra un buque tanque con bandera estadounidense. El episodio demuestra que la prima de riesgo geopolítico sigue latente en las tuberías globales y que cualquier chispa en el estrecho vuelve a meter la inflación de energía en el radar de la Fed.
La lección de Nvidia: Cuando el "denominador" se enoja
El gigante de los semiconductores, Nvidia, volvió a romperla en el papel con un reporte trimestral espectacular de US$96.220 millones de ingresos (de los cuales US$89.000 millones provinieron exclusivamente de sus centros de datos). La acción subió un 8,7% el jueves y arrastró al Nasdaq. Sin embargo, al día siguiente, con el discurso de Warsh sobre tasas más altas, la misma acción borró casi todo lo ganado y cayó un 4,6%.
Aquí opera una regla matemática implacable en Wall Street: un buen resultado corporativo aumenta el numerador (las utilidades futuras de la empresa), pero una Fed más dura sube el denominador (la tasa de descuento con la que valoramos ese dinero hoy). Al final, los índices cerraron la semana en positivo (S&P 500 +0,49%, Nasdaq +0,85%), pero el ajuste de valor demostró que el tamaño de tus posiciones hoy lo dicta la tasa de la Fed y no el optimismo de los titulares.
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Oro y Bitcoin: El fin del idilio de los refugios
El mercado de los activos alternativos vivió un quiebre de dinámicas muy revelador. El oro pagó la cuenta de la subida de tasas y cayó un 2,9% en la semana, cerrando en US$4.567,23 la onza. Al no pagar dividendos ni cupones, un dólar fuerte y tasas de interés más atractivas encarecen el costo de oportunidad de mantener el metal dorado.
Bitcoin, por su parte, demostró que juega bajo sus propias reglas. A principios de semana se había acoplado al oro como cobertura ante la degradación monetaria, alcanzando un máximo de US$81.237,94 el martes tras el anuncio de recompras de bonos del Tesoro estadounidense. Pero el viernes, cuando Kevin Warsh defendió la independencia y dureza de la Fed, la tesis de la liquidez fácil se desmoronó y la criptomoneda se desplomó un 3,34% en la sesión, cerrando bajo los US$80.000. No fue un refugio automático; operó como lo que realmente es frente a los shocks de tasas: un activo de alta sensibilidad a la liquidez global.

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